Se llama layering: aplicar un perfume sobre otro para que sus notas se sumen y creen un aroma nuevo, que no existe en ningún catálogo.
Primero va la base, la que más dura; encima, una capa más ligera que la ilumina. En un minuto sabrás cuáles dos.
BajaUn perfume es una armonía de notas. El layering le añade las de otro perfume que encajan, y deja fuera las que chocan.
El resultado es nuevo.
La que dura. La que huele a ti al final del día. Sus notas de fondo —tabaco, ron, vetiver— son el suelo donde se apoya la segunda.
Aquí, Tabaco Secreto.
Más ligera, más luminosa: pomelo, jengibre y salvia sobre el tabaco. Ahora sí huele a algo que nadie más tiene.
Aquí, Ámbar Solsticio sobre Tabaco Secreto.
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